Las greguerías son pequeñas piezas literarias en las que Ramón Gómez de la Serna reunió humor y metáfora: frases breves que descubren una relación inesperada entre las cosas y nos hacen mirar lo cotidiano de otra manera. A veces provocan una sonrisa; otras, nos dejan pensando un rato.
Cartelguerías nace de mezclar ese espíritu con la cartelería. Un juego de palabras para una colección donde conviven la ironía, la poesía, el humor y algunas verdades que tienen la mala costumbre de doler. Todo ello con aspecto de cartel antiguo.
Llevaba mucho tiempo recopilando frases de aquí y de allá, de allá y de acá. Encontradas en internet, pintadas en muros de la calle, acompañando fotografías, rescatadas de algún poema o canción. Las guardaba porque me gustaban, porque me reconocía en ellas o porque conseguían decir en pocas palabras algo que yo llevaba tiempo sin saber explicar. La colección crecía, pero su forma seguía pendiente.
Hasta que una noche de insomnio, casi por casualidad, apareció la idea: ponerles mi cara. Ser yo quien saliera en los retratos. F. J. Pineda, con su barba, sus gestos y lo que se le haya quedado escrito en la mirada, acompañando palabras que venían de tantas partes.
Así fueron tomando cuerpo estos carteles. Cada frase encontró un lugar junto a una expresión, y el acabado al óleo les dio esa solera de las cosas que parecen llevar tiempo contando algo. Hay reflexiones serias, bromas con mala leche, desengaños y alguna invitación a seguir intentándolo. Una mezcla bastante parecida a la vida, que rara vez tiene la delicadeza de venir ordenada por temas.
Al menos, aquella noche de insomnio sirvió para algo. Dormir habría estado bien; encontrarle forma a todo esto tampoco estuvo mal.
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