Covid-19, de F. J. Pineda
Hubo un tiempo extraño en el que el mundo se detuvo. Las calles quedaron vacías, los días comenzaron a parecerse unos a otros y el encierro convirtió el tiempo en una sustancia lenta, espesa, a veces irreal. Fueron días de incertidumbre, de miedo y de sobreinformación, pero también, para quienes tuvimos la suerte de permanecer en casa, días atravesados por una conciencia incómoda: la de sabernos afortunados frente a quienes luchaban contra la enfermedad en los hospitales o la sufrían en soledad.
En medio de aquel paréntesis, F. J. Pineda, como tantos otros, se encontró suspendido en una rutina desordenada, entre el tedio, la inquietud y la sensación de estar viviendo algo que no parecía del todo verdadero. Sin posibilidad de acceder a modelos, sesiones o nuevos materiales fotográficos, y con el trabajo creativo interrumpido por las circunstancias, surgió una pregunta inevitable: cómo seguir creando cuando el mundo parecía haberse cerrado.
En una de aquellas largas noches de confinamiento, entre noticias, redes sociales y pantallas encendidas hasta la madrugada, una conversación inesperada sirvió de impulso. Fue un diálogo con Jessika Romero, gran modelo y excelente fotógrafa, cuya sensibilidad y cercanía actuaron, quizá sin proponérselo, como un pequeño empujón emocional en mitad de aquellos días suspendidos. Aquella charla nocturna no solo alivió el aislamiento: también ayudó a reactivar la necesidad de volver a crear.
Pero ¿con qué materiales? ¿Desde dónde? ¿Cómo construir imágenes cuando no era posible salir, fotografiar o producir nuevas sesiones?
La respuesta apareció en la propia deriva de internet. Navegando sin un propósito claro, más por evasión que por búsqueda, F. J. Pineda encontró un banco de imágenes gratuitas y de alta resolución: Pixabay.
Aquel hallazgo abrió una posibilidad nueva. Ya no se trataba de trabajar con archivo propio ni de esperar a tiempos mejores, sino de utilizar imágenes ajenas, libres y disponibles, como materia prima para construir una obra distinta.
Así nació Covid-19, una serie realizada íntegramente a partir de imágenes digitales creadas por distintos autores y ofrecidas generosamente en esta plataforma. Muchas de ellas, especialmente ciertas figuras en 3D, despertaron un interés inmediato y plantearon un nuevo reto visual. Partiendo prácticamente de la nada, como quien se enfrenta a un folio en blanco, F. J. Pineda comenzó a combinar imágenes, figuras y recursos digitales en composiciones cercanas al collage, con claras resonancias del cómic y una estética híbrida entre lo fotográfico, lo gráfico y lo simbólico.
La serie se convierte así en una respuesta creativa al aislamiento. No nace desde la abundancia de medios, sino desde la carencia. No desde la comodidad de un proyecto previsto, sino desde la necesidad de transformar el encierro en lenguaje visual. Cada imagen es, en cierto modo, una forma de resistencia íntima: una manera de seguir imaginando cuando la realidad parecía reducida a paredes, pantallas y cifras.
Covid-19 no solo habla de una enfermedad o de una crisis colectiva. Habla también de la fragilidad, del encierro, de la distancia humana y de la necesidad profunda de no dejar de crear incluso cuando todo parece detenido. En ese sentido, esta serie fue para su autor una válvula de escape, una forma de respiración y una manera de atravesar el confinamiento sin renunciar del todo a la mirada.
F. J. Pineda quiere expresar su agradecimiento a los autores cuyas imágenes y recursos hicieron posible esta serie, así como a Jessika Romero, por aquel impulso emocional que, en mitad de la noche y del silencio del confinamiento, ayudó a encender de nuevo el deseo de crear.
A continuación se citan algunos de esos autores, con el reconocimiento y la gratitud debidos:
Sergeitokmakov, CharacterDesign3D, Anaterate, Calzas.
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