Clara

Clara es una de esas presencias que llegan a una sesión y, casi sin esfuerzo, convierten el trabajo en algo mucho más cercano, alegre y memorable.

 

Bailarina profesional sevillana, Clara ha dedicado buena parte de su vida al mundo del espectáculo y al baile, territorio en el que su cuerpo, su expresividad y su manera de estar ante la mirada encuentran una forma natural de lenguaje. Aunque su camino principal ha estado ligado a la danza, ante la cámara mostró una soltura, una simpatía y una capacidad de conexión que hicieron de aquella sesión una experiencia especialmente recordada.

 

La sesión se desarrolló cerca de Sevilla, en un chalé de alquiler, junto al fotógrafo zaragozano Fernando Soria Castro. Fueron unas horas de trabajo compartido entre fotografía, música, risas y aprendizaje, en un ambiente de confianza que hizo que todo fluyera con una naturalidad difícil de preparar.

 

Desde el primer momento, la conexión con Clara fue sencilla y casi inmediata. Su carácter abierto, su sentido del humor y esa alegría suya tan directa hicieron que pareciera que nos conocíamos de toda la vida. Hay personas que no solo posan: acompañan, juegan, escuchan, proponen y dejan que la cámara entre sin resistencia.

 

Para F. J. Pineda, esta sesión ocupa un lugar especial dentro de su trayectoria, no solo por lo aprendido junto a Fernando Soria Castro, sino por el buen recuerdo de aquellos días y por la complicidad que se creó entre los tres.

 

Estas fotografías conservan algo de aquella tarde: la belleza del gesto, la energía de Clara, la música de fondo, las risas y esa extraña felicidad que a veces aparece cuando una sesión deja de ser solo una sesión y se convierte en un pequeño capítulo compartido.

 

Desde aquí, de nuevo, gracias a Clara y a Fernando Soria Castro por su compañía, su generosidad y aquel magnífico encuentro fotográfico.


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