Un día de verano

Chloe posa en bikini junto a la puerta de una caravana azul y blanca frente al mar. Chloe en la puerta de la caravana

Un día de verano

 

Tiempo después de nuestro encuentro en El Puerto de Santa María, durante Las habitaciones de Chloe, Chloe volvió a pasar por Sevilla. Viajaba sin demasiada prisa en su vieja caravana y decidió quedarse unos días conmigo. Entre conversaciones retomadas y planes improvisados, acordamos continuar juntos hacia la costa de Almería. Yo aprovecharía el viaje para volver a ver a Alina, a quien había fotografiado en Casa Salobre.

 

Antes de llegar, detuvimos la caravana junto a una playa tranquila cerca de Carboneras. Lo que iba a ser una breve parada terminó ocupando todo el día. Chloe caminó hacia el mar, se desnudó y se lanzó al agua con esa libertad suya que convierte cualquier instante en algo verdadero. Nadó, jugó conmigo y con la cámara, descansó sobre la arena y brindamos con cerveza.

 

Al caer la tarde regresamos junto a la caravana. Encendimos una pequeña hoguera, abrimos unas latas y preparamos algo de comer sin preocuparnos demasiado por la hora. Después volvimos a la orilla para contemplar cómo el sol desaparecía sobre el Mediterráneo.

 

Un día de verano no nació como una sesión preparada. Es el recuerdo de una jornada compartida sin horarios ni planes: una caravana, una playa casi vacía y Chloe dejándose fotografiar con la misma confianza con la que había vuelto a buscarme.


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