Sótanos, de F. J. Pineda
“Es el sótano de la mente, donde se mueven fuerzas irracionales que el individuo, normalmente, prefiere ignorar o
reprimir.”
Sigmund Freud
El sótano no siempre está bajo una casa.
A veces está dentro de uno mismo.
Sótanos no habla del espacio físico que se oculta bajo una vivienda, sino de ese otro sótano más inquietante y más verdadero: el de la mente.
Ese lugar interior donde se amontonan los restos de lo que no queremos mostrar, lo que no sabemos explicar, lo que reprimimos, tememos o preferimos dejar en la oscuridad.
El sótano representa todo aquello que arrinconamos en el trastero del subconsciente: los pánicos, las vergüenzas, las represiones, los impulsos, los recuerdos deformados y todas esas zonas de la personalidad que preferimos no mirar demasiado de cerca.
Allí abajo van cayendo, una tras otra, las cosas que no encajan en la superficie ordenada de nuestra vida.
Es un rincón de la intimidad donde guardar los asuntos que nadie debe conocer. Un territorio cerrado, húmedo, oscuro, a veces silencioso y otras veces lleno de ecos.
Un lugar donde lo reprimido no desaparece, sino que permanece esperando. Cambia de forma. Se pudre. Respira en voz baja. Y, de vez en cuando, sube.
En esta serie, F. J. Pineda se adentra en ese subsuelo mental para convertirlo en imagen. Sus fotografías no ilustran un sótano real, sino una geografía interior: un espacio simbólico donde conviven el miedo, la pesadilla, el deseo oculto, la culpa, la memoria y aquello que no nos atrevemos a contar ni a hacer.
Las imágenes se mueven en un territorio de extrañeza psicológica, como si cada escena hubiera sido arrancada de un sueño incómodo o de una habitación cerrada dentro de la conciencia.
Aquí no hay calma doméstica ni refugio. Hay sombras, presencias, tensiones y fragmentos de un yo que se agita bajo la superficie.
Sótanos habla de esas zonas prohibidas de la mente donde se esconden los secretos peor guardados. De los lugares interiores a los que casi nunca queremos regresar, porque intuimos que allí permanece algo que todavía conserva poder sobre nosotros.
Conviene prestar atención a la distribución de nuestra mente.
Y si descubres que existe una zona a la que ni siquiera te atreves a entrar…
no lo hagas.
“La mente no es un lápiz para tomar apuntes,
es una goma de borrar.”
Marko Vesović
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