La historia paso a paso
En esta serie, F. J. Pineda vuelve a dejar constancia de una obra nacida durante el confinamiento.
Al igual que ocurrió con Covid 19, la falta de recursos fotográficos y la imposibilidad de realizar nuevas sesiones se transformaron aquí en punto de partida creativo.
Ante la ausencia de modelos, escenarios y materiales propios del trabajo habitual, el autor recurre a fotografías de archivo y a recursos procedentes de páginas de imágenes libres, construyendo con ellos un nuevo territorio visual.
A partir de esa limitación, Pineda compone una serie de imágenes al más puro estilo collage, mezclando fotografía, dibujo, cómic, símbolos históricos y fragmentos visuales de distintas épocas.
El resultado es una narración singular de la historia de la humanidad, contada no desde los grandes retratos del poder, ni desde las batallas, los mapas o los monumentos, sino desde un elemento aparentemente humilde y cotidiano: el pie femenino.
Cada imagen funciona como una pequeña viñeta histórica. Cada pie pertenece a una modelo diferente.
Cada planta se convierte en escenario, mapa, página y testimonio. Sobre ella se despliegan símbolos, personajes, objetos y acontecimientos que remiten a distintos momentos de la historia: la Edad de Piedra, la Edad del Hierro, la conquista de América, la Revolución Industrial, la llegada del hombre a la Luna y otros episodios que han marcado el camino de la humanidad.
La elección del pie no es casual. Todo principio comienza con un primer paso.
Antes de levantar ciudades, cruzar océanos, descubrir continentes o pisar la superficie lunar, alguien tuvo que avanzar. Caminar fue la primera forma de conquista, de huida, de búsqueda y de deseo.
El pie, tantas veces relegado a un lugar secundario, aparece aquí como verdadero narrador de la aventura humana.
En La historia paso a paso, F. J. Pineda convierte la planta del pie en una superficie narrativa. Allí donde otros verían un detalle corporal, él construye una escena. Allí donde podría haber solo una imagen sensual o anatómica, aparece una lectura simbólica del tiempo, del movimiento y de la memoria colectiva.
La serie juega con la ironía, el fetiche, el humor visual y la imaginación gráfica. Sus composiciones parecen páginas arrancadas de un cómic imposible, estampas históricas contaminadas por el collage, pequeños teatros donde el cuerpo femenino sostiene el peso de los siglos.
Cada pie cuenta una historia.
Y cada historia recuerda que la humanidad, antes de ser imperio, máquina, ciencia, conquista o sueño espacial, fue simplemente eso: un cuerpo avanzando sobre la tierra.
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